Plata en los Juegos Suramericanos y uniforme escolar: la doble vida de una integrante de Las Panteras
Julieta Medina Sarmiento, de Tucumán, ganó la plata con la selección mayor en Santa Fe y volvió al colegio Santa Catalina. Entre clases y entrenamientos proyecta la Liga 2027 y sueña con el exterior.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Julieta Medina Sarmiento llegó al Santa Catalina con el uniforme del colegio, minutos antes de entrar a clases. No llevaba puesta la camiseta argentina ni la medalla que había conseguido días antes en Santa Fe, pero la escena cotidiana contrastaba con lo que acababa de vivir: representar al país con Las Panteras en los Juegos Suramericanos y subirse al podio.
Pasó de estadios llenos y la plata suramericana a preparar la mochila y retomar la secundaria en Tucumán. “Es como una locura. Te cae la ficha después de haber vivido tremenda experiencia y tener que adaptarte a la normalidad. Ahora estoy yendo al colegio y es como decir ‘no puedo creer lo que he vivido’. Estoy muy contenta”, contó.
Para la estudiante tucumana, el torneo fue mucho más que un metal en el pecho: su primer certamen oficial con la selección mayor y la chance de compartir plantel con Nicole Pérez y Elena Guerrico. Tres de las doce jugadoras convocadas por Pablo Pereira eran de la provincia. “Si se ponen a pensar, es un montón. Con las millones de jugadoras que hay en el vóley argentino, que tres sean de Tucumán en un plantel de 12 es muchísimo”, destacó. “A Nicole la admiro desde muy chiquita y con Elena comparto desde que tengo 14 años. Para mí es un gran orgullo poder compartir con ellas”, agregó.
El camino al subcampeonato exigió resolver las cuentas en el último partido. Argentina había caído ante Chile, eventual campeón, y también frente a Venezuela. Ante Colombia debía ganar 3-0 o 3-1 para la plata; un triunfo 3-2 le habría dejado el bronce. Las Panteras respondieron bajo presión con un 3-0, parciales de 25-17, 25-20 y 25-20. Nicole Pérez lideró el ataque argentino con 11 puntos y Medina Sarmiento sumó dos.
Al repasar la experiencia, Julieta no se quedó solo con el marcador. “Poder jugar con el estadio lleno fue una experiencia hermosa. Obviamente queda todo lo que uno aprende dentro de la cancha y lo que va mejorando, pero el apoyo tan incondicional de las personas que estaban ahí alentándonos fue hermoso”, señaló.

El regreso impuso otra exigencia: combinar el alto rendimiento con el colegio. Sus jornadas arrancan temprano; sale del Santa Catalina cerca de las 14, intenta avanzar con las tareas en casa y más tarde vuelve a entrenar hasta la tarde-noche. “Llego a mi casa, me pongo a hacer un par de tareas y después tengo que ir a entrenar. Entreno desde la tarde hasta la tarde-noche, llego a dormir y al día siguiente es lo mismo. Así durante toda la semana”, explicó.
Las concentraciones, viajes y entrenamientos obligan a faltar con frecuencia; profesores y autoridades del colegio adaptaron la dinámica escolar. “Falto mucho, entonces me mandaron tareas por Classroom. Cuando llegué también pude adaptar el cronograma de las pruebas trimestrales. Me ayudan muchísimo”, contó. “El deportista tiene que aprender a llevar de la mano el colegio con el alto rendimiento. Que mi colegio me apoye tanto es muy importante para mí”, indicó.
El vóley ya la había obligado antes a reordenar la vida. Durante la primera mitad del año estuvo cerca de cinco meses en Córdoba, en el Club Atlético y Biblioteca Bell, viviendo con otras dos jugadoras lejos de sus padres y haciéndose cargo de cocinar, lavar ropa y organizar tiempos. Dejó temporalmente Tucumán de Gimnasia buscando crecer. “Fue un poco duro porque me hubiera encantado jugar con mi club, pero sinceramente en ese momento fue lo que me pareció la mejor opción para mi carrera deportiva. No me arrepiento porque aprendí muchísimo y creo que mejoré un montón como jugadora”, aseguró.
Ahora debe decidir dónde jugará cuando la Liga Argentina 2027 ocupe buena parte del calendario desde diciembre: le interesa su club, pero evalúa propuestas de otras instituciones. Después vendrá la selección y, si el proceso avanza, el exterior. “Quiero seguir preparándome para los procesos de selección si me llaman y después seguir aspirando a poder ir al exterior, a continuar mi carrera deportiva afuera”, expresó.
Mientras tanto, la rutina sigue en paralelo. Hacía pocos días la plata colgaba del cuello con la camiseta albiceleste; esta mañana, el uniforme del Santa Catalina. Dos mundos que parecen distantes y, sin embargo, se alternan en la misma semana.


