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Del interior al mundo: Andreani, San Miguel y Porta en Endeavor NOA

En Jujuy, directivos de tres firmas santafesina, tucumana y cordobesa narraron cómo expandieron operaciones internacionales con tecnología, reconversión y valor agregado, en el marco de la Experiencia Endeavor NOA.

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Por Redacción Base Tucumán

Del interior al mundo: Andreani, San Miguel y Porta en Endeavor NOA

En la Experiencia Endeavor NOA, desarrollada en Jujuy, líderes de Andreani, San Miguel y Porta relataron cómo escalaron hacia mercados globales sin perder el vínculo con sus lugares de origen. Santa Fe, Tucumán y Córdoba fueron el punto de partida de compañías que hoy compiten con desarrollo tecnológico propio, reconversión productiva, economía circular y agregado de valor en origen. Sus relatos subrayan el rol del interior como motor económico y la importancia de la innovación regional para integrarse al mercado mundial.

Frecuentemente, la conversación sobre el desarrollo económico argentino se concentra en la capital. Aun así, gran parte del pulso productivo nacional late en las provincias. En el encuentro jujeño, tres directivos empresariales explicaron cómo sus organizaciones crecieron y alcanzaron el exterior sin haber arrancado cerca de un puerto ni a pocas cuadras del centro financiero.

Las trayectorias de Andreani —iniciada en Casilda con reparto puerta a puerta—, Porta —fundada en Córdoba en 1882 como licorera— y San Miguel —surgida en Tucumán a partir del limón— condensan ese potencial.

Cuando la tecnología dejó de ser opcional

Grupo Andreani también nació lejos de Buenos Aires. En Casilda, Santa Fe, empezó con envíos locales y un modelo de entrega domiciliaria de encomiendas. Con los años, la operatoria abarcó todo el territorio nacional y países limítrofes.

Uno de los hitos decisivos ocurrió hace dos décadas, cuando la empresa resolvió desarrollar tecnología propia.

Verónica Andreani, quien ingresó hace casi 30 años como analista de sistemas junior y hoy integra el directorio y encabeza la unidad de última milla HOP, detalló cómo llegaron a esa conclusión.

"Nos dimos cuenta que teníamos que ser dueños de nuestra propia tecnología... no había sistema logístico que pudiera cubrir la demanda que nosotros necesitábamos operativamente en Argentina", afirmó.

La apuesta por el desarrollo interno terminó erigiendo una estructura tecnológica de gran envergadura. La compañía emplea hoy a más de 500 programadores y registra más de 30.000 horas mensuales de desarrollo.

Entre sus herramientas figuran aplicaciones dinámicas para transportistas y puntos de autogestión mediante códigos QR.

En una jornada donde la innovación y la Inteligencia Artificial ocuparon buena parte de la agenda, Andreani también subrayó que la tecnología dejó de ser accesoria para convertirse en condición de competitividad. "Hoy en la logística la tecnología ya no es un lujo, es una necesidad para competir", enfatizó.

San Miguel: del limón tucumano a los mercados globales

Del interior al mundo: Andreani, San Miguel y Porta en Endeavor NOA

Desde Tucumán, la historia de San Miguel ejemplifica otra vía para transformar una producción regional en un negocio de alcance internacional.

La firma se transformó en uno de los principales actores mundiales del procesamiento industrial del limón. Su esquema prevé el aprovechamiento integral del fruto para obtener aceite, jugo y cáscara, insumos destinados a las industrias de bebidas, alimentos y fragancias.

Agustín Otero Monsegur, accionista y director de San Miguel, señaló que la dimensión internacional del negocio exige una observación permanente de las demandas del mercado.

"San Miguel exporta más del 95% de lo que produce, con lo cual la competencia es el mundo. Tenemos que mirar al mundo para ver cómo ser relevantes para esas empresas globales de bebidas o fragancias", explicó.

En ese entorno, la innovación no proviene únicamente de laboratorios propios: también surge del vínculo con grandes compañías internacionales.

Los equipos científicos de San Miguel colaboran con esas firmas en el desarrollo de ingredientes naturales, prebióticos y soluciones vinculadas con la salud digestiva.

La experiencia tucumana evidencia, además, una característica recurrente en empresas nacidas en el interior: usar una producción local como plataforma para negocios orientados al exterior.

La distancia como ventaja competitiva

Con 144 años de recorrido, la cordobesa Porta encarna una de las reconversiones empresariales más relevantes del evento. La compañía nació a fines del siglo XIX como fábrica de licores, pero debió adaptarse cuando cambiaron los hábitos de consumo.

"Nacimos en 1882 como una empresa licorista y tuvimos que hacer un cambio en un momento porque la población dejó de consumir licores. Ahí mi viejo hace un click y dice: 'Bueno, tenemos que empezar a buscar otros negocios'", recordó José Porta, presidente de la compañía.

Aquella decisión impulsó desarrollos ligados a la economía circular. La empresa empezó a procesar maíz y soja aprovechando el 100% del grano, incursionó en biocombustibles, desarrolló tecnología propia para el procesamiento de granos junto con universidades y creó la primera planta del país dedicada a proteínas concentradas e aisladas de soja, maní y arveja.

El resultado es una compañía cuyos insumos y marcas —entre ellas Casalta y Bialcohol— tienen presencia en distintas industrias, desde perfumes hasta gaseosas y alimentos.

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