Riesgo país argentino supera los 600 puntos y registra su techo más alto desde abril
JP Morgan fijó el indicador en 609 puntos básicos tras una suba de 31 unidades en la jornada. Bonos soberanos y otros activos locales retrocedieron mientras en Wall Street predominó la tendencia alcista.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

El riesgo país argentino volvió a acelerar y perforó la barrera de los 600 puntos. Durante la rueda, el índice que elabora JP Morgan ganó 31 unidades y quedó en 609 puntos básicos, el registro más alto en seis meses: el 7 de abril había tocado 610 puntos básicos. En apenas una semana el indicador acumula un alza cercana al 20%, en una racha de diez subas consecutivas que coincide con la caída de los bonos soberanos en dólares —promedio del 1,2%—, el encarecimiento de las tasas en Estados Unidos y un ritmo más lento de compras de reservas por parte del Banco Central.
Los activos locales cerraron en rojo pese al impulso positivo de Wall Street. Superar los 600 puntos implica, en la práctica, cerrar el acceso al financiamiento internacional a tasas del orden del 11% anual, lo que empuja al Gobierno a descartar nuevas emisiones en mercados externos y a preparar pagos de vencimientos con dólares en efectivo.
El repunte del indicador combina presiones del exterior con interrogantes domésticos. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron con fuerza y se acercaron al 5% anual por primera vez desde 2007, desviando capitales hacia activos considerados más seguros y alejando flujos de los mercados emergentes. La tensión geopolítica global suma incertidumbre y castiga activos de mayor riesgo; en ese marco, el petróleo volvió a operarse este año por encima de los U$S100 el barril. Paralelamente, la Reserva Federal retomó incrementos en las tasas de referencia ante la inflación persistente en la economía norteamericana: tipos más altos encarecen el crédito, fortalecen al dólar y pueden frenar la actividad a escala internacional.
En Argentina, la cautela de los inversores se concentra en cómo se financiarán los vencimientos de deuda de los próximos años. Solo en 2027, la necesidad de divisas para honrar compromisos soberanos con acreedores privados y organismos multilaterales supera los 21.000 millones. El ascenso del riesgo país coincide además con el bimestre agosto-septiembre, periodo en el que el Banco Central redujo el ritmo de compras de divisas en el mercado de cambios; el stock de dólares líquidos en las reservas oficiales funciona como termómetro de la capacidad de afrontar obligaciones en moneda extranjera.

La debilidad de la actividad, la tensión social y el deterioro en sectores intensivos en mano de obra —construcción, industria y consumo—, junto con el aumento de la pobreza, alimentan dudas sobre la continuidad del programa económico si Javier Milei no logra revalidar su mandato en las elecciones presidenciales del año próximo.
Con el riesgo país por encima de 600 puntos básicos y los bonos del Tesoro de Estados Unidos rondando rendimientos del orden del 5% —500 puntos básicos—, emitir deuda nueva en el exterior exigiría convalidar tasas cercanas al 11% anual —1.100 puntos básicos—, un nivel considerado prohibitivo por el costo de repago. Argentina queda así marginada de esa vía y debe cubrir capital e intereses con reservas.
Desde Mills Capital señalaron que la suba del riesgo país “refleja una combinación de factores externos e internos. A los factores idiosincráticos de Argentina se sumó un contexto internacional más desafiante, marcado por la situación geopolítica y la suba de las tasas americanas, que afecta especialmente a los mercados emergentes”. En la misma línea, el informe aclaró: “No lo interpretamos necesariamente como un cambio en los fundamentals de Argentina, sino como un momento de mayor volatilidad en el que el mercado está poniendo un mayor premio al riesgo. Los fundamentals siguen siendo un factor de soporte: la acumulación de reservas, el superávit fiscal y la mejora del frente externo continúan siendo elementos importantes”. Respecto del horizonte, estimaron que “Hacia adelante, la evolución del riesgo país va a depender de que estos fundamentals se mantengan y de cómo se despejen las incertidumbres políticas. Si el escenario internacional se normaliza y Argentina continúa mostrando mejoras en sus variables fundamentales, hay espacio para que parte de esta prima de riesgo se vuelva a comprimir”.


