Adolescentes y jóvenes encabezaron la marcha por la Virgen de la Merced en Tucumán
El 24 de septiembre, cientos caminaron en el centro provincial y pidieron más lugar en parroquias y grupos. Entre Caritas y familias, sostienen que la fe sigue activa aunque muchos pares no se sumen.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

El miércoles 24 de septiembre, el centro tucumano se llenó de peregrinos en la procesión de la Virgen de la Merced. Allí, adolescentes, estudiantes, familias y voluntarios de grupos parroquiales —incluido Cáritas— reivindicaron la fe y las tradiciones culturales, en un gesto que choca con la idea extendida de que las nuevas generaciones se desenganchan de lo religioso.
Quienes participaron reclaman mayor apertura y protagonismo dentro de la Iglesia, convencidos de que así se frena el desinterés entre sus pares y se garantiza la continuidad de celebraciones como esta.
Circula el relato de que los jóvenes viven pegados a las pantallas y que las costumbres antiguas ya no les dicen nada. Esa tarde, en las calles del centro, muchos buscaron desmentirlo con presencia: hubo quienes llegaron acompañados por sus padres, otros integrantes de pastoral juvenil y quienes se ofrecieron en tareas solidarias durante la marcha.
León Mirande, de 16 años, acude a la procesión desde hace varios años. Para él, el acto trasciende lo estrictamente litúrgico. "No solo representa la religión, sino también nuestra propia cultura tucumana, porque el 24 de septiembre es una fecha muy importante para nosotros los tucumanos", señaló.
Trinidad López, de 15, también viene en familia desde pequeña y trata de arrastrar a otras. "Como joven veo que es muy dura la situación de la religión, pero siempre se reza. De mi parte, siempre trato de acercar a mis compañeras del colegio, ayudarlas e invitarlas a estas ocasiones, como las procesiones o las misas", relató.
Florencia Villalba, de 19, y Camila Cardozo, de 18, exalumnas del Colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, se enteraron del evento por la institución. Habían ido años atrás con sus familias; este año regresaron por iniciativa propia. Reconocen que muchos contemporáneos no participan, pero insisten en que todavía hay una alegría enorme en estos encuentros.
¿Por qué entonces algunos se alejan? Lourdes Peralta, de 26 años, lo vincula con una etapa difícil. "Es una etapa de la vida que tiene muchos conflictos o dificultades. Los jóvenes siempre están en búsqueda de algo que los haga felices y los colme, entonces empiezan a buscar distintos caminos. Quizás algunos de esos caminos son alejados de la fe, pero siempre hay un bichito ahí que sigue picando", reflexionó.

León observa la misma tendencia en su entorno sin condenarla. "Lo veo mucho, pero tampoco lo considero como algo malo. Es mejor que la juventud se aleje de la religión a que los jóvenes sean obligados y terminen odiándola", opinó.
La procesión, no obstante, mostró otra imagen. Regina Franco, de 21 años, animadora de los jóvenes de Cáritas, estuvo al servicio de los peregrinos y vio renovarse la multitud. "Ver a toda la gente, no tan solo a los que venimos a dar servicio, sino también a la gente que viene a acompañar a la Virgen, que viene a misa, es algo muy lindo. Y más ver tantos jóvenes. Normalmente siempre hay mucha gente grande, pero este año se ve mucha, mucha gente joven", destacó.
Regina cree que, muchas veces, a quienes reclaman distancia se les reserva un rol secundario, y eso alimenta el distanciamiento. "Yo creo que a los jóvenes que dicen eso tal vez no se les dio lugar, no se les abrieron bien las puertas en alguna parroquia, en alguna iglesia. Pero no hay que perder la esperanza: en todos lados hay aunque sea un joven", afirmó.
Su tarea ilustra el lugar que ocupan en la Iglesia local: no solo acompañan, también sirven. Este año Cáritas recibió numerosas donaciones tras las inundaciones y aún hay vecinos que llevan alimentos y ropa a la sede. "Se notó el corazón solidario de todos los tucumanos", valoró.
Para quienes marcharon, la fe no se agota en una jornada festiva. León asiste a misa todos los domingos. "Para mí es intentar mejorar como persona y acercarme más a Dios. Y acercarme más a Dios también conlleva conocerme más a mí y mejorar mi vida", definió.
Lourdes la describe como eje de su rutina. "La fe es lo que le da sentido a mi vida e incluso a mi día a día. La vida tiene sus dificultades y sus cosas lindas también, pero no cobran sentido sin Dios, porque venimos de él y vamos hacia él", explicó.
Trinidad la lleva también al aula. "Es lo que nos ayuda a continuar el día a día, lo que nos da la esperanza, la motivación a la hora de un estudio. Rezamos antes de estudiar, después ofrecemos las pruebas, y eso la verdad que ayuda mucho", contó.
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