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Carlos Farall festeja sus 60 con la maratón 50: "Los últimos dos kilómetros se corren con el corazón"

El abogado tucumano Carlos Farall terminó el 20 de septiembre en Buenos Aires su quincuagésima maratón, tras veinte años de running que arrancaron en la crisis de 2002. Sobre la disciplina, dice que hay que divertirse, renegar un poco y seguir.

· 5 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Carlos Farall festeja sus 60 con la maratón 50: "Los últimos dos kilómetros se corren con el corazón"

Desde enero, Carlos Farall tenía marcado en el calendario el domingo 20 de septiembre de 2026. Ese día, en Buenos Aires, el abogado tucumano de 60 años cruzó la meta de su maratón número 50: 42,195 kilómetros recorridos con emoción desde la largada, mientras recorría hitos de la Ciudad Autónoma y en su mente se sucedían sensaciones.

La relación de Farall con el running data de principios de siglo. En 2005 debutó en los 42 kilómetros en una prueba que arrancaba a cuatro cuadras del Obelisco. "Fue un día lindo y la verdad que lo disfruté mucho. El problema es cuando te empieza a gustar y te pica el bicho de los 42K, que es una adicción. Después te empezás a fijar más en el reloj de entrenamiento porque querés bajar tus tiempos personales", señala.

Antes había empezado a trotar en plena crisis de 2002 o 2003, tres veces por semana en el parque 9 de Julio. Un amigo lo empujó a integrarse al grupo de Juan Pablo Juárez, referente del atletismo en Tucumán. "Yo le decía: 'No, porque ahí son todos muy buenos'", recuerda entre risas. Lo recibieron bien y pasó a entrenar a diario; Juárez lo hizo esperar tres años —carreras de 5, 10 y 21 kilómetros— antes de llevarlo a la primera maratón.

Casi nunca faltó a la gran cita porteña del running: solo un año no corrió, pero fue a alentar porque estaba lesionado. Entre los recuerdos más fuertes están el Maratón de París, en 2018, y el de Disney, en 2017. "En Francia había 49.000 personas. Recorrés todos los lugares emblemáticos: largamos en el Arco del Triunfo y terminamos en los Campos Elíseos. Pasábamos por la Torre Eiffel en el kilómetro 29", relata. En Orlando la particularidad es el horario: la largada es a las 4.30 de la mañana para que los parques abran al público a las 9. "Corrí por los cuatro parques: Hollywood Studios, Epcot, Magic Kingdom y Animal Kingdom".

Farall cumplió seis décadas en agosto y, en poco más de un mes, encadenó varios hitos. A fines de ese mes corrió el Cruce Calchaquí, en su décima edición, y quedó como el único atleta en completar las diez. "Me entregaron un Golden Ticket, que es un pase libre para todos los eventos futuros. Fue muy emotivo, me dieron una placa. Todo lo que me pasó en estos dos últimos meses fue muy movilizante".

Carlos Farall festeja sus 60 con la maratón 50: "Los últimos dos kilómetros se corren con el corazón"

Para este vecino de Barrio Sur, correr no es un capricho: es estilo de vida. Entrena todos los días al menos dos horas y suma dos sesiones de gimnasio por semana. Hoy lo hace a distancia con once personas bajo la guía de Alexander de los Santos, entrenador uruguayo que vivió un tiempo en Tucumán y ahora reside en Paraguay. "No solo entrenamos, sino que nos encontramos entre amigos y la pasamos bien", dice.

Se orienta sobre todo a los 21K y los 42K, aunque en 2018 —el mismo año de París— probó una ultramaratón de 100 kilómetros en el Parque Avellaneda y terminó con 103. "El entrenador Lucas Santillán me acompañó en el proceso. Él no quería que la corriera porque es muy duro para el cuerpo, pero fue una gran preparación", recuerda. En maratones oficiales acumula más de 2.100 kilómetros; en sus 50 pruebas suma 2.109,75 kilómetros.

Sobre el "muro" de los maratonistas, no duda: "No sé si es un mito o no, pero a muchos les agarra en el kilómetro 30, en el 28 o en el 35. En algún momento te pega el cansancio". Y subraya que no siempre es solo físico: "A veces la cabeza te juega una mala pasada. Por más entrenado que estés, tenés que ser fuerte de cabeza para sobreponerte". Su mejor marca personal fue de 3 horas 29 minutos, la que él llama su "carrera perfecta". "El promedio mundial del grueso de los corredores ronda los 300 minutos. Primero querés bajar las 4 horas, después las 3:30, o acercarte a las 3 horas. Son metas personales para mejorar tu marca", explica.

Tras la número 50, mira hacia adelante con calma: "Ahora, tranquilidad. Volver al origen, juntarme con amigos a salir a correr y disfrutar. Aparte del trabajo, el deporte forma parte del día como un modo de vida. Es divertirte, renegar un poco, agachar la cabeza y seguir. Como la vida misma: no todo es color de rosa, hay momentos altos y bajos. Hay días que no tenés ganas de entrenar, pero sabés que tenés que ir". Para él, la maratón resume la existencia: "Al principio salís eufórico, como en la infancia. Después viene la juventud, entre el kilómetro 15 y el 30, donde te sentís fuerte. Y del 30 en adelante te quedás solo con tu cabeza y tu experiencia. Los últimos dos siempre se dice que se corren con el corazón. Son 40 con las piernas y dos con el corazón", concluye.

Exhibe con orgullo las 50 medallas, cada una con ciudad, clima y ánimo distintos, pero todas nacidas de la misma decisión: salir a entrenar incluso cuando no dan ganas.

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