Trezeguet admitió que jugar en River precipitó un divorcio que arrancó en 2010
El campeón del mundo con Francia reconoció que el fichaje por el Millonario en 2011, sin consultar a su entorno, cerró una ruptura matrimonial que ya estaba en marcha desde el año anterior.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Durante años corrió el relato de que David Trezeguet se separó de su esposa porque eligió vestir la camiseta de River Plate, el club del que era hincha. El propio exdelantero desmintió que Núñez hubiera sido el origen del quiebre, aunque reconoció que su desembarco en 2011 terminó siendo el detonante de una separación que ya venía gestándose.
Campeón del mundo con Francia en 1998, Trezeguet relató que la crisis conyugal se remonta a 2010, cuando aún no había regresado a Argentina. "Yo estaba en pleno divorcio. En 2010 empiezo mi proceso de divorcio. Me traslado a Emiratos Árabes, no te digo con la idea de reconciliación, pero un poco el ver qué sucedía", recordó. River, entonces, no encendió el conflicto; cuando surgió la chance de volver al país para jugar en el club que amaba, la respuesta fue inmediata y casi sin margen para dialogar en familia.
"Cuando viene lo de River, no hubo reflexión mía para compartir este pensamiento hacia mi mujer en ese momento. Fue: 'Me voy a River y me voy a Argentina'. No hubo modo y al mes firmé. Yo quería cumplir mi sueño", explicó. La decisión resultó especialmente contundente porque el equipo atravesaba uno de los peores tramos de su historia en la B Nacional y él llegaba tras una larga carrera en Europa, con ciclos destacados en Juventus y Mónaco. Ni la situación del club ni las reservas de su entorno lo desviaron: "No hubo reflexión de mi lado. Yo me vine a River porque quería cumplir mi sueño y nadie ni nada me lo iba a impedir", aseguró.

Sus padres también expresaron recelo por instalarse en Argentina en ese contexto. "Había una duda de parte de mis viejos también, de venir a River, a Argentina, en el momento que estaba viviendo River, por el lado del peligro", señaló. Pese a esas advertencias, fichó sin consultar y selló su condición de ídolo al impulsar el ascenso a Primera División con 17 goles en 37 partidos.
Sobre el vínculo entre lo personal y lo profesional, sostuvo que valora la opinión familiar al elegir un club, aunque entiende la decisión como propia. "Soy de los que creen que cuando uno va a un club, la opinión familiar es importante, pero también al mismo tiempo es algo propio. Y si vos estás bien y emanás ese lado positivo, el entorno va a estar bien en automático", reflexionó. Y cerró: "Bueno, yo no tuve ese acompañamiento, entonces fue una decisión también que me empujó a divorciarme y venir a River". En síntesis, la ruptura no nació con el fichaje, pero la apuesta por cumplir un sueño largamente postergado aceleró un desenlace que redefinió su vida dentro y fuera de la cancha.

