Un urbanista pide plan metropolitana para frenar el colapso diario en el Camino del Perú
Luis Lobo Chaklián, ex funcionario de San Miguel de Tucumán, sostuvo que el corredor oeste necesita una visión integral del Gran Tucumán: cruza varias jurisdicciones, la infraestructura quedó chica y sin proyectos técnicos el tránsito empeorará.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Congestión, accesos escasos y obras que ya no alcanzan para el tamaño del área metropolitana marcan cada jornada en el Camino del Perú, sobre todo en los horarios pico. El eje volvió a concentrar el debate por la movilidad que genera de forma recurrente.
Luis Lobo Chaklián, urbanista y ex funcionario de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, vincula el conflicto con una mirada acotada a pocas cuadras cuando el origen es más amplio. "Lo que no hay es justamente esa visión metropolitana", sostuvo.
Detalló que el corredor agrupa distintas jurisdicciones y que esa fragmentación frena respuestas integrales. La ruta 315 atraviesa sectores de la Provincia, San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y, más adelante, Villa Carmela y Tafí Viejo. "Tenemos cuatro patas ahí", graficó, y subrayó que quienes lo usan a diario no respetan esos límites administrativos mientras cada municipio mira solo su tramo.
Algunas medidas de los últimos años alivian puntos puntuales, pero no la raíz del problema, en su criterio. Citó la intervención en avenida Belgrano y Camino del Perú: al suprimir la rotonda mejoró la circulación, aunque el corredor sigue complicado. "Las alternativas que se han ido planteando han sido siempre insuficientes o con una mirada muy corta", afirmó.
Una salida definitiva, planteó, obliga a estudiar cómo se desplaza toda la población metropolitana y no un cruce aislado. "Si otro tipo de aplicaciones significa generar nuevas vías, hay que hacer muchos puentes, pero hay que tener una visión de cómo es el comportamiento de toda la masa urbana", explicó. Propuso encuadrar el Camino del Perú en un eje más extenso que enlace Tafí Viejo, Villa Carmela, Yerba Buena, San Miguel de Tucumán y Lules. "No es únicamente la trama vial": canales, veredas, transporte, servicios y actividades del eje deben entrar en cualquier intervención, dijo.

Entre los freno está la toma de decisiones en compartimentos estancos. "No puede ser un compartimiento de estancos. Tiene que estar sentado el intendente de Yerba Buena, el de Tafí Viejo, el de San Miguel de Tucumán, de Las Talitas, todo lo que es el ámbito del Gran Tucumán, en una misma mesa", planteó. Sin coordinación, las obras de un municipio pueden mejorar un tramo y perjudicar al vecino: "Primero terminan siendo ineficientes porque son parches y, segundo, chocan contra la planificación que tiene el que está al lado", señaló. Por eso pidió discutir el corredor dentro de la movilidad y el crecimiento del Gran San Miguel de Tucumán.
También cuestionó el argumento recurrente del costo de expropiaciones cuando se habla de ampliar el camino. "Cuando uno habla del Camino del Perú, me dicen que hay dos cuadras, que son 250 metros, que es angosto y que hay que expropiar. Y bueno, sí, ¿qué expropiar? Es mucha plata. ¿Y cuánta plata es? Si nadie lo conoce", planteó. Antes de descartar una alternativa por el precio, subrayó, hay que diseñar el proyecto, definir necesidades y calcular el monto. "Cuando uno tiene una problemática que ya está declamada, que la vemos todos los días, tenemos que sentarnos y decir cuál es el tema, cuáles son las características y cómo vamos a hacer", sostuvo, e incluyó desagües, canales e infraestructura de todo el corredor en ese análisis.
El aumento del parque automotor —motos y autos— obliga a anticipar escenarios, advirtió. "Veamos el problema. Esto va a ser nuestra realidad. ¿Cómo hacemos para trabajar y solucionarlo?", planteó. Obras que superan la capacidad municipal pueden financiarse con créditos y programas, pero primero hacen falta proyectos concretos. "Si yo no me planteo la necesidad de tener un futuro mejor, si no me planteo cuáles son los elementos técnicos, si yo no sé cuánto cuesta, estamos ahí en los problemas", afirmó.
El corredor atraviesa zonas con demandas disímiles: quienes buscan fluidez hacia el trabajo conviven con reclamos por servicios básicos, transporte, pavimento e infraestructura. Eso impide una solución centrada solo en vehículos. "Si nosotros responsables del Estado dejamos que el privado, que tiene sus intereses, nos esté marcando el desarrollo de la ciudad o cómo es la estructura de beneficio para todos los habitantes, estamos complicados porque la mirada no va a ser completa", sostuvo. Su propuesta es tratar el Camino del Perú como parte de un proyecto urbano mayor, anticipar el crecimiento metropolitano y alinear decisiones entre jurisdicciones, más allá de despejar un embotellamiento puntual.


