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Carrera de 21K en Tucumán: cómo preparar la mente para disfrutar y no padecer la competencia

A días de la cuarta edición de los 21 kilómetros en la provincia, un psicólogo deportivo subrayó que dosificar el entusiasmo, regular la ansiedad previa y canalizar las emociones es tan decisivo como la preparación física.

· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Carrera de 21K en Tucumán: cómo preparar la mente para disfrutar y no padecer la competencia

Faltan pocos días para la cuarta edición de los 21 kilómetros en Tucumán y, para muchos corredores, el trabajo físico ya está casi terminado. Sin embargo, existe un aspecto que a menudo se posterga y que puede marcar la diferencia entre disfrutar la prueba o sufrirla: la preparación mental. El psicólogo deportivo Matías Fernández ofreció pautas para llegar al día de la competencia con la cabeza afinada y transformar el estrés en una experiencia deportiva sostenible.

Lo que ocurre la víspera de un evento relevante es lo que el especialista denomina "ansiedad anticipatoria". "La mente y el cuerpo entero se ponen en alerta y se preparan para lo que se viene", describe Fernández. Esa activación puede entorpecer el sueño, aunque el profesional aclara que "dormir pocas horas o casi nada la noche previa debido a la ansiedad no condicionará de manera excesiva el rendimiento final".

El factor que más pesa, según sostiene, es el entrenamiento acumulado hasta ese instante: "La preparación física, la hidratación previa, el plan alimenticio, el descanso acumulado los días anteriores y la recuperación de lesiones. Quitarle una carga excesiva a lo que ocurre esa última noche ayuda a quitar presión, ya que obligarse a dormir no garantiza ni destruye el rendimiento del día siguiente".

Quienes prefieren no apoyarse en psicofármacos para descansar suelen diseñar hábitos precompetitivos consolidados: horarios de desconexión del celular, ejercicios de respiración, meditación, visualización y un entorno propicio. "Estas estrategias son personales y deben ponerse a prueba antes de la competencia misma. A algunos les sirve aislarse o hablar de la carrera, mientras que a otros les ayuda socializar o distraerse", señala. "La clave está en el autoconocimiento: identificar qué acciones generan calma y cuáles activan la ansiedad para evitarlas", agrega.

El debut en una competencia

Carrera de 21K en Tucumán: cómo preparar la mente para disfrutar y no padecer la competencia

Para quienes corren por primera vez, Fernández recomienda mantenerse abiertos a las sensaciones que la prueba va a despertar. "Quien debuta y busca seguir haciéndolo debe priorizar el disfrute y vivir la experiencia de la manera más plena posible", afirma. Vivirla con plenitud va más allá del entrenamiento corporal previo: "Aunque se llegue con un entrenamiento excelente, la carrera presenta variables únicas: el entorno, los paisajes, correr solo o acompañado, el aliento de la familia, las sensaciones del propio cuerpo, los momentos donde uno se anima a acelerar o los imprevistos como el clima o el calor", detalla. Y complementa: "Estar plenamente presente significa tener la mente abierta para interpretar tanto lo que sucede alrededor como lo que ocurre internamente".

Cuando la mente pide frenar

"No se pueden evitar ni eliminar ciertos pensamientos o emociones durante una competencia; lo mejor que se puede hacer es gestionarlos", sostiene Fernández. Ante la exigencia mental de que el cuerpo se detenga para salir del estrés, conviene contar con estrategias de afrontamiento definidas de antemano. "Esto implica definir con qué pensamientos positivos se van a contrarrestar, dónde se va a poner el foco (en las sensaciones, el ritmo, la distancia restante o el entorno) y recordar qué experiencias o situaciones previas permitieron superar momentos difíciles para traerlas al presente cuando la cabeza intenta boicotear el esfuerzo", explica el psicólogo. "La clave está en el autoconocimiento y en un trabajo de introspección previo", subraya.

Emociones en movimiento

Correr libera carga emocional a través del movimiento. "No hay que clasificar las emociones en positivas o negativas, sino en productivas o improductivas ante la competencia", recomienda Fernández. Frente a emociones como la frustración, la tristeza o las preocupaciones acumuladas, hay que definir con claridad cómo canalizarlas durante la carrera. Las sensaciones aparentemente favorables también requieren gestión: "un exceso de entusiasmo o motivación no canalizado adecuadamente puede llevar a salir a un ritmo demasiado acelerado al principio y quedarse sin energía a mitad del recorrido", concluye.

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