Once meses de concesión y sin obras visibles: el Minella de Mar del Plata sigue bajo la lupa
Tras pasar a manos privadas con un plan de hasta 40 millones de dólares, el José María Minella no muestra reformas estructurales y mantiene clausurada la tribuna techada desde septiembre de 2021.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

El José María Minella de Mar del Plata todavía impone por su escala de estadio mundialista, pero esa magnitud choca con señales de abandono difíciles de ignorar. Butacas despintadas, sucias o rotas; estructuras oxidadas; torres de iluminación corroídas; humedad, pintura descascarada y una pantalla que permaneció apagada durante el partido entre Aldosivi y Atlético componen un panorama que desmiente la idea de recuperación.
La tribuna techada, clausurada al público desde septiembre de 2021 por problemas estructurales, concentra la imagen más elocuente del deterioro: las ráfagas de viento hacían crujir chapas y sectores del techo mientras quienes recorrían el recinto comentaban con preocupación el estado de las cabinas.
Desde el 5 de noviembre de 2025 el complejo ya no está bajo gestión directa municipal. Minella Stadium S.A. lo administra mediante una concesión presentada como la vía para revertir años de decadencia. Sin embargo, más de diez meses después no se advierten dentro del estadio las grandes obras anunciadas como parte de su recuperación.
La concesión cerró un conflicto que venía acumulándose hace años. Cristian Serio, director del documental "El Minella, la historia del estadio", distingue etapas en la administración municipal: entre la municipalización del recinto en 1979 y 2019 las sucesivas gestiones lograron sostenerlo dentro de sus posibilidades y, pese a las limitaciones presupuestarias y distintos inconvenientes, el estadio continuó funcionando gracias también al trabajo de sus empleados. Para Serio, el quiebre definitivo comenzó a partir de 2019, cuando se profundizó el deterioro y se redujeron los recursos destinados a su mantenimiento. "La clausura de la tribuna techada fue la excusa para empezar a investigar por qué se había llegado a esa situación", explicó. En su interpretación, ese proceso terminó instalando la idea de que el municipio ya no podía sostener ni recuperar por sí mismo una estructura de semejante magnitud.
Antes de recurrir al capital privado apareció incluso la posibilidad de alcanzar un acuerdo con AFA para convertir al Minella en una especie de casa de la selección argentina. Esa alternativa no prosperó y el municipio terminó avanzando con una concesión que incluyó también al Polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes. Minella Stadium, originalmente conformada por el grupo brasileño Revee y la firma argentina Pro Enter, fue la única oferente.

El contrato contempla 30 años, con posibilidad de extenderse otros 10, y el proyecto incluyó inversiones por hasta 40 millones de dólares. La recuperación del complejo era la principal promesa detrás del cambio de gestión; por eso la ausencia de transformaciones visibles más de diez meses después aparece hoy como uno de los mayores interrogantes de la concesión. "Está peor que antes", resumió Mariano Suárez, periodista marplatense que siguió de cerca todo el proceso. Serio llegó prácticamente a la misma conclusión: "No hicieron absolutamente ninguna obra". Ambos señalan el deterioro de las instalaciones, los problemas de iluminación y la falta de intervenciones estructurales. En una recorrida por el estadio tampoco se observaban obreros, materiales, andamios ni sectores intervenidos que permitieran advertir el inicio de una remodelación de gran magnitud.
La empresa sostiene otra posición. En un comunicado difundido el 27 de marzo, Minella Stadium aseguró que viene realizando trabajos vinculados con el mantenimiento y la elaboración del proyecto ejecutivo, además de intervenciones que, según explicó, "no siempre" resultan visibles. También informó inversiones cercanas a los tres millones de dólares destinadas a la puesta en marcha, reparaciones iniciales, mantenimiento y funcionamiento del complejo, y planteó como objetivo que el estadio vuelva a recibir grandes acontecimientos a partir de enero de 2027.
El proceso, además, quedó bajo la lupa judicial. En junio el fiscal federal general Juan Manuel Pettigiani presentó una denuncia y pidió investigar la posible comisión de administración fraudulenta agravada en perjuicio de la administración pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público. En julio, la Justicia admitió a la ONG Mirada Ciudadana como particular damnificado en el expediente y, en agosto, la organización amplió su presentación con nuevos cuestionamientos al proceso licitatorio y a la situación financiera de la concesionaria.
Mientras tanto, el Minella conserva buena parte de su imponencia y, justamente por eso, su presente genera todavía más contraste. Durante años, el deterioro fue uno de los argumentos para sostener que el municipio ya no podía mantener una estructura de semejante magnitud y la concesión privada apareció como la alternativa para recuperarla. El estadio cambió de administración y tiene una inversión millonaria prometida, pero, más de diez meses después, la transformación anunciada para empezar a sacarlo del abandono todavía no se ve. Ese es, por ahora, el gran interrogante que rodea al gigante mundialista de Mar del Plata.


