Nublado26°C
BASE TUCUMAN

Noticias de Tucumán, cuando pasan

VivoOFICIAL: $1550BLUE: $1565TARJETA: $2015MEP: $1553.7

Entrenamiento de fuerza tras los 40: movimientos clave para músculo, mente y autonomía

Pasada la cuarta década, el trabajo con cargas deja de ser solo estética: sostiene la movilidad, apoya al cerebro y al ánimo. Un entrenador detalla frecuencia, ejercicios base y el vínculo con la salud mental.

· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Entrenamiento de fuerza tras los 40: movimientos clave para músculo, mente y autonomía

Cuando se cumplen 40 años, sumar masa muscular deja de leerse como un capricho corporal. El entrenamiento de fuerza se vuelve una herramienta para mantener la independencia física, cuidar el funcionamiento cerebral y sostener el equilibrio emocional. José Ruiz, entrenador personal con experiencia en cambios físicos y transformaciones aceleradas, subraya que, en esa etapa, el músculo actúa como escudo frente a patologías ligadas al envejecimiento y que conviene combinarlo con alimentación adecuada y descanso.

Ruiz sostuvo que conviene apuntar a ganar masa muscular a partir de los 40. Más allá de la imagen, mover cargas también protege al cerebro: en esa edad el trabajo de fuerza cobra un peso decisivo porque la musculatura ayuda a preservar capacidades cognitivas y bienestar psíquico.

El especialista, orientado a programas para reducir grasa corporal, propone mirar el ejercicio de otra manera. Durante décadas se pensó el cuerpo y la mente como compartimentos separados; en realidad el organismo responde de forma integrada. Al ponerse en marcha, cambia la respiración, aumenta el flujo sanguíneo, se activa el sistema nervioso y se liberan sustancias ligadas al bienestar, lo que empuja al cerebro a adaptarse al esfuerzo.

Según Ruiz, una sesión de fuerza puede modificar el humor antes de que se vean cambios en el espejo. Es difícil negar que, al cerrar el día con cansancio físico, muchas personas recuperan una claridad mental distinta.

Para lograr esas adaptaciones no hace falta pasar horas diarias en un gimnasio. Ruiz indica que bastan dos o tres entrenamientos semanales bien planificados como punto de partida, priorizando movimientos multiarticulares y patrones básicos.

Entrenamiento de fuerza tras los 40: movimientos clave para músculo, mente y autonomía

Entre las piezas centrales del plan figuran las sentadillas o variantes adaptadas: trabajan el tren inferior, sostienen la funcionalidad cotidiana y construyen fuerza de base. Los empujes fortalecen el torso que impulsa cargas hacia adelante o arriba —pecho, hombros y brazos—. Como contrapartida, los jalones o tracciones equilibran la espalda, corrigen posturas y compensan horas sentado. Los pesos muertos y derivados, especialmente recomendables después de los 40, refuerzan la cadena posterior y cuidan la zona lumbar. Completan el esquema los ejercicios de transporte y estabilidad, dinámicos, que refuerzan el core, el equilibrio y la firmeza articular.

Ruiz vinculó el entrenamiento con cargas al sistema nervioso y la evidencia clínica va en la misma dirección. Una revisión con ensayos clínicos constató que el trabajo de resistencia se asocia con menor intensidad de síntomas de ansiedad y depresión, aunque la respuesta individual varía y los estudios no coinciden del todo.

Levantar pesas aporta rutina horaria, un espacio de dedicación personal, metas concretas y sensación de avance que no depende solo del número en la balanza. Sumar una repetición o enfrentar un movimiento que antes generaba miedo refuerza la confianza y devuelve control frente a situaciones vitales complejas.

En series exigentes la mente queda anclada al presente; algunos especialistas comparan ese foco con beneficios propios de la meditación. Controlar postura, respiración, trayectoria de la carga y las señales del cuerpo funciona como pausa frente a preocupaciones cotidianas.

Con el paso del tiempo, conservar fuerza muscular permite caminar sin ayuda, levantarse del suelo, hacer compras o jugar con los nietos. Investigaciones recientes sugieren además que la fuerza mejora en adultos mayores funciones cognitivas como la cognición general, la memoria de trabajo y ciertos aprendizajes, favoreciendo un envejecimiento activo e independiente.

Otras noticias de Sociedad