Un estudio en EE.UU. sobre 831 oficios anticipa caídas y crecimiento laboral vinculados a la IA hasta 2035
Investigadores clasificaron la exposición de cientos de ocupaciones a la inteligencia artificial: las carreras universitarias concentran el riesgo, mientras manuales y algunos servicios presenciales resisten mejor.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La inteligencia artificial (IA) ya opera en empresas y redefine tareas cotidianas. En Estados Unidos, un análisis que abarca 831 ocupaciones permite ver qué profesiones enfrentan mayor contacto con la tecnología y cómo podrían moverse los niveles de empleo entre 2025 y 2035.
El trabajo mide en qué medida la IA puede ayudar o completar las funciones de cada oficio. Por ello, una exposición elevada no equivale a despidos en cadena ni a la extinción de una actividad. Entre las ocupaciones relevadas, 206 registran exposición muy alta, 206 alta, 206 moderada y 213 baja. Las cifras reflejan el mercado laboral estadounidense y funcionan como espejo para anticipar transformaciones.
Las titulaciones universitarias encabezan el ranking de vulnerabilidad. De 178 profesiones de ese tipo, 89 muestran exposición muy alta y 78 alta; solo 11 quedan en nivel moderado y ninguna en bajo. Entre los casos estudiados figuran programadores e informáticos, con una reducción proyectada del empleo del 7,3% hacia 2035, y reporteros, periodistas y analistas de noticias, con una caída del 5,9%. También aparecen profesores de educación para adultos y de inglés como segunda lengua (-13,9%), directores de marketing y publicidad (-3,7%), artistas y diseñadores (-1,7%), artistas plásticos (-3,1%), editores (-1,1%), inspectores tributarios (-1,1%) y profesores de secundaria (-0,4%).
El marketing ilustra la distancia entre exposición y empleo neto: pese a tareas muy automatizables, las proyecciones del informe contemplan aumentos del 6,4% al 6,9% en ciertos puestos del sector. En el extremo opuesto, los trabajos que exigen destrezas manuales, esfuerzo físico, presencia o trato directo suelen quedar menos expuestos. De 109 ocupaciones manuales analizadas, solo 14 alcanzan niveles alto o muy alto; las restantes 95 se ubican en exposición baja o moderada. Fontaneros, albañiles y oficios con presencia física resultan más difíciles de reemplazar solo con herramientas digitales.

El mismo estudio prevé expansión en rubros ligados al campo, la hostelería y servicios presenciales —contratistas de mano de obra agrícola, artesanos, socorristas, bailarines y camareros— y también en perfiles impulsados por la propia IA. Los científicos de datos encabezan ese grupo, con un incremento proyectado del 34,6%; les siguen directores de servicios médicos y sanitarios (+24,2%) y asistentes de fisioterapia (+23%). La adopción tecnológica puede abrir demanda nueva y reconfigurar oficios ya existentes, sobre todo en análisis de datos, tecnología y ciertos servicios de salud.
Las caídas más pronosticadas hacia 2035 afectan tareas administrativas y repetitivas: procesadores de textos y mecanógrafos (-34,4%), operadores telefónicos (-27,6%), operadores de centralitas y call centers (-26%) e introducción de datos (-25,5%). En todos ellos, buena parte de las funciones puede ejecutarse con procesos automatizados.
La conclusión central es que la exposición a la IA no basta para calcular cuántos puestos desaparecerán: la tecnología puede absorber tareas, acelerar flujos o cambiar el contenido del rol sin borrar la ocupación. Las proyecciones deben leerse junto con otros factores del mercado. Además, los datos son norteamericanos y no se trasladan directo al empleo argentino; sirven para distinguir qué tareas son más automatizables y cuáles dependen de capacidades físicas, presenciales o de interacción humana.


